Ayer añadí un nuevo sitio a mi lista de sitios “no volveré en la vida porque no me apetece que me saquéis los ojos”. Ya van tres en Valencia, uno en Madrid y un par de Barcelona. También tengo uno en Bilbao pero no por caro, sino por cutre y cochambroso (bueno, esas botellas de agua de tres euros no se me olvidan tampoco).
La próxima vez que piensen organizar una cena de clase elegiré yo el sitio porque me queda claro que no saben elegir. El precio de la cena me dolió mucho, 290€ para 10 personas. Yo en una cena que me cuesta casi 30€ espero comer hasta reventar y nada más lejos de la realidad…
La cena consistió en tres tipos de “tapas” ridículas… el típico plato de madera de pulpo a la gallega que tenía como 15cm de diámetro y dos sartenes pequeñas también con algo como calamares con vinagre y otra cosa que era sepia pero con tinta, tenía una pinta espantosa y buena lo que se dice buena no estaba.
El pulpo estaba blando y gelatinoso, no he probado un pulpo peor en mi vida… a mí me gusta el pulpo pero ese estaba crudo o que sé yo. La sepia entre que era negra y que estaba sosa o algo, pues más de lo mismo… y los calamares aquellos igual, tampoco se salían.
Lo otro eran tres platos con entrecot para compartir, no es que le tocara un entrecot a cada uno (que yo no puedo comer ternera) es que eran para compartir… a mí si me hicieron un plato especial por no poder comer de aquello pero vamos, que me hubiera dado igual no tener plato especial porque ya me había hartado de comer tostadas de pan con tomate.
Para rematar trajeron dos sartenes de patatas a lo pobre de las que apenas comí nada, entre otras porque no me habían traido plato propio.
Así que han sido las tostadas de pan con tomate más caras de mi vida y por allí no vuelvo, no me gusta que me saquen los ojos para cenar poco y mal. Ya es la segunda vez que me engañan con uno de esos restaurantes de “tapas” y paso, entre que no me gusta ir a cenar a un sitio de estos y que siempre te vienen con la factura con un sable bajo el brazo pues no… con lo bien que ceno yo en el japonés por 20€ o menos… y encima no me tienen que hacer nada especial porque hay suficiente oferta como para que no tenga que comer algo que tenga que ver con las vacas ¡y puedo comer postre!
A lo mejor es que soy la única persona a la que pagar 30€ por una cena miserable le parece caro, pero no lo creo… a algunos compañeros de mesa también les pareció desorbitado y otros lo vieron lo más normal del mundo (supongo que los que eligieron restaurante).
Por ejemplo en cuenca la comida nos costó 24 o 25€ pero tuvimos dos platos propios, no compartidos, que estaban bastante bien (mi ensalada era interminable), postre incluído que para los que podían tomar cosas con leche tenían una pinta de muerte, yo tuve que comer fruta. Y el sitio era de estos “tradicionales” como los dos sitios en los que me han pegado sablazo en Valencia por quedarme con hambre.
La primera cena de clase fue en un sitio de estos horribles para estudiantes en los que hay una tarifa plana bastante barata (no recuerdo lo que nos costó, en mis tiempos de informática eran 1000 pelas que pasaron a 10€ de un día para otro con el cambio), en los que lo único que haces es beber. Al que ibamos nosotros en informática si querías si comías, aunque más que comer guarreabas por eso de que te quedabas pegado a la mesa y tenías que ponerte hasta los ojos de sangría si no querías pensar en las condiciones en las que estarían hechas todas aquellas tapas. Pero las tapas eran de verdad… en sus platos de verdad y con cantidades de verdad.
Es cierto que no volvería a esos sitios hoy por hoy y que esas cosas sólo se hacen a los 20 años, que a esos sitios a lo que vas es a emborracharte en realidad y luego a seguir la fiesta donde sea, que ya no te importa.
Y a lo mejor dentro de 10 años me parece normal meterme a un sitio de estos en los que te sacan los ojos por cenar como el culo, pero hoy por hoy no. A mí me gusta comer lo que pago, no sentirme estafada… y la verdad, dudo que esto vaya a cambiar con el paso del tiempo, ni aunque me tocara la lotería y fuese millonaria.
En Madrid el restaurante de “no volveré porque me sacáis los ojos” es un japonés pijo, aunque en realidad a un japonés pijo ya sabes a lo que vas y el error fue nuestro por meternos allí. En Valencia hace por lo menos seis años nos pasó algo parecido en un japonés que entonces era pijo, creo que ahora se ha vuelto más para todos los públicos pero yo no he vuelto a pisarlo desde entonces.
¿Qué es para vosotros un restaurante caro?