Silencio
Ya he contado por aquí alguna vez lo que odio volver de la facultad en bus y metro, normalmente parece un gallinero aunque más el bus que el metro, porque aunque en el metro cabe muchísima más gente casi todos vamos siempre solos y es difícil que se descontrole el volumen. En cambio en el bus va menos gente pero suelen ir corrillos de marujas y tios garrulos. Aunque el metro tiene un día malo, el viernes cuando se llena de los crios de 12 años que van a la sesión light de la disco de la parada de facultats y se piensan que por gritar más y dar más la nota son más mayores.
Pero hoy había silencio absoluto, el tranvia estaba tan vacio y tan silencioso que parecía que lo habían sacado de una película, uno de esos autobuses de nueva york en un día de lluvia que salen en algunas pelis, hasta me ha dado pena abandonarlo a las dos paradas, me daban ganas de quedarme hasta final del trayecto.
Y después el metro estaba llenísimo de gente pero también había bastante silencio y por suerte hoy no he cogido el bus porque me han venido a buscar a la parada del metro (me he olvidado la cartera en casa y no llevaba dinero para el bus, soy así de lista).
He venido pensando en algunas cosas que quería escribir aquí desde hace unos días, de repente allí las he recordado, pero al llegar aquí me he puesto a hacer unas cosas con un video y se me ha olvidado lo que quería escribir. Así que a ver si el viernes vuelvo a tener uno de esos momentos de silencio y tranquilidad y vuelvo a acordarme, tendré que llevarme un bloc de notas.
