Tercera fila
No he desaparecido del blog aunque si se me queda mi primer día sin actualizar en muchos meses (que tampoco es que estuviera siendo muy productiva). Ahora no estoy en casa y escribo esto desde la habitación de un hotel, ya vuelvo mañana pero tengo muchas cosas que quiero contar mientras todavía estén frescas.
Esta misma mañana he estado haciendo fotos de Samuel y su marido en el castillo de Montjuic, hay una foto para recordar con unos contenedores de fondo que espero que Samuel se ponga de fondo de escritorio. Después hay otras buenas y cuando pasen por lightroom creo que quedarán muy bonitas (y debo contener la tentación de no ponerme a editarlas nada más llegue a casa, que todavía tengo mucho que entregar la próxima semana).
Me ha hecho mucha ilusión ser la encargada de hacer las fotos así que espero que estén contentos con el resultado final y tenerlas lo antes posible.
El resto de fin de semana lo he pasado en La Bella y la Bestia… ayer, cuando no sabía que tenía wifi, escribí una entrada medio desilusionada por la función en el bloc de notas, pero después de la de hoy he decidido no publicarla.
En realidad mi mayor queja de ayer fue el teatro que está fatal, pero mi asiento era un asco así que imagino que tampoco ayudaba mucho. Hoy, en tercera fila, si he tenido la sensación de estar en un teatro de verdad. Así que he visto la función dos veces en un fin de semana y la segunda ha sido en tercera fila, indescriptible. La de hoy muchísimo mejor que la de ayer, que la gente ni aplaudía porque eran todos unos sosos…
Empiezo con la función de ayer que era la única a la que se suponía que iba a ir en este fin de semana. En realidad mi idea inicial era haber ido hoy sábado que es cuando están todos los actores principales pero no sabía si tendría tiempo así que decidí ir el viernes y cruzar los dedos para que estuvieran todos porque sabía que David Ordinas descansaba viernes alternos. Así que le escribí el jueves pero, como suponía, ya no llegué a tiempo de ver su contestación (aunque si hubiera sabido que el hotel tenía wifi si que hubiera podido verlo, pero soy torpe).
Tampoco fue del todo malo, porque ayer fui con un chico de aquí al que conozco desde hace años y que hacía muchísimo que no veía y, aunque yo quería entradas del patio de butacas (platea o como se llame en este teatro) él no quería pagar una entrada tan cara (el doble que la más barata, pero menos de lo que me costó en Madrid porque hay descuentos especiales hasta no sé cuando) y ya que había venido a acompañarme y yo no me iba a tener que volver sola por las calles de Barcelona a la 1 de la mañana terminamos cogiendo entradas de la parte más alta del teatro (¿anfiteatro?) y eran unos asientos como para quemarlos…
Así que si al final no hubiese ido ayer, hubiera ido solamente hoy con este chico que quería ver el musical (aunque creo que al final no le gustó demasiado) y me hubiese perdido la experiencia de verle las caras a los actores desde la tercera fila. Al final he visto el musical dos veces por lo que pagué en Madrid, gracias a los descuentos estos especiales… no está mal.
Ayer si salí algo decepcionada porque me pareció estar viendo algo diferente a lo que había visto en Madrid y que me había dejado tan maravillada. Me gustó muchísimo María Adamuz (la que es ahora Bella) y eso que me daba miedo echar de menos a Julia, pero María está perfecta.
Por supuesto, me encantó Gastón que sigue siendo Pablo Puyol. Algún día me haré del mismo club de fans que las tres chicas tontas vestidas de colorines. Es que es un gastón increíblemente sexy hasta desde las alturas, el beso a Bella me ha cortado la respiración dos veces este fin de semana.
La Bestia no estuvo mal, la interpretó un chico llamado Sergi Albert y desde lejos y vestido de Bestia hasta se parecía a lo que yo recordaba. Pero su voz y su interpretación no me gustaron tanto como me gusta David Ordinas. La Bestia de David es muchísimo más emotiva y su voz me sigue teniendo enamorada. Además este chico iba mucho más rápido haciendo todo, pensaba que tenía el recuerdo de aquella noche idealizado (que no es que no lo tenga porque seguro que si) pero después de volver a ver hoy a David no lo tengo tan idealizado como pensé ayer. Los movimientos de David son como a cámara lenta, a veces da la sensación de que flota o se desliza (cuando la Bestia es lo más bestia posible y va con la capa esa hecha pedazos). En Madrid pensé que era cosa del tejido de la capa, que tenía mucho vuelo y que por eso parecía que todo iba a cámara lenta pero después de ver al chico de ayer no es así. Lo hizo bien, es cierto… pero es que David es demasiado. Y la voz pues imagino que para alguien que nunca a visto a David este chico lo hará tremendamente bien, ya digo que no lo hace mal, pero la voz de David es impresionante y pone la piel de gallina desde el primer momento.
Eso si, no recomiendo a nadie subirse al anfiteatro porque toda la magia se pierde. Serán las entradas que están mejor de precio pero no lo merece porque los asientos son horribles. Creo que no me volvería a subir allí ni aunque fuesen los únicos asientos disponibles y me los regalaran. Otras veces he estado en los anfiteatros/pisos/como quiera que se llamen de los teatros y nunca me he sentido así de incómoda. La última vez fue con Jesucristo Superstar en Valencia que compré las entradas en las últimas filas por error (mio o de la web de bancaja, nunca lo sabré, aunque yo estaba convencida de haberlas comprado abajo) y lo vi lejos pero lo vi bien y lo disfruté.
En este teatro además de verlo lejos lo pasé muy mal porque los focos de la espalda molestan muchísimo, están mal puestos o no sé pero te están pegando todo el rato por detrás y se ve muchísima luz y tanta luz no me dejaba meterme en la obra y disfrutar de ella. Era como cuando vas al cine y entra alguien que llega tarde cuando la película ya ha empezado, esa franja de luz que llega desde la puerta que tanto molesta. Pues así pero durante prácticamente las dos horas y pico que dura la función, hasta me giré varias veces para ver quien se había dejado la puerta abierta (y no había puertas). Así que no os recomiendo nada las entradas más baratas, merece la pena pagar más y verlo bien que estar allí pasándolo mal (además arriba hace un calor sofocante que no hace abajo).
A la salida me quedé esperando a los actores (para variar) porque quería conocer a María que me había gustado mucho. Salió junto a Pablo Puyol y esta vez ¡no le salté encima! que de todas formas no se acordará de aquel episodio que me da tantísima vergüenza pero yo si me acuerdo y con eso me basta. Creo que en Madrid lo cogimos también cansado porque es encantador y ya veréis la foto en cuanto la pueda descargar ¡me tendría que haber puesto de puntillas! porque es altísimo…
También vi a María y a Patricia Paisal que son las dos majísimas y me quedé con las ganas de Armando Pita, pero es que soy incapaz de reconocerle cuando sale de debajo de Lumiere.
Y bueno tras la pequeña decepción de ayer con aquellos asientos cutres no quería irme con mal sabor de boca (porque hoy me doy cuenta de que ayer si me sentí decepcionada) y he vuelto esta noche. Me ha costado mucho decidirme porque no quería volver sola desde allí a la una de la madrugada, ayer me pareció que el teatro estaba bastante apartado pero en realidad no era para tanto. Pero después de que esta tarde me he perdido por Barcelona dos veces he pensado que el miedo era un poco absurdo y que Barcelona había podido conmigo en toda la tarde y no iba a poder tampoco de madrugada. Es una ciudad tan enorme que impone, porque en Valencia también me he perdido alguna vez pero Valencia no me da miedo.
Así que para mí lo de hoy ha sido un gran paso, los que me conocéis sabéis que esta ciudad y yo no nos llevamos demasiado bien por motivos que no vienen al caso. Y haberme atrevido a estar sola por la ciudad durante la tarde, dando vueltas por el metro y después ir yo solita hasta el teatro que sabía que iba a terminar a la 1 y que tendría que cruzar algunas cosas de noche es todo un logro en mi currículum personal.
He llegado a la taquilla casi a las 9.30, ayer no tuvimos problemas para coger entrada así que me lo he tomado con calma. La chica de la taquilla me ha preguntado que zona quería (una entrada, a mí que me da terror ir al cine sola…) y le he dicho que lo más cerca posible, me recomendaba la parte de arriba (equivalente a la zona preferente del primer piso en la que estuve en Madrid) pero yo quería estar abajo y lo más cerca que tuviera. Así que había una butaca solitaria en tercera fila esperando que yo la ocupara ¡y prácticamente en el centro del escenario! (fila 3, butaca 7, bonitos números).
Y ha sido increíble, es el mejor asiento que he tenido en las tres veces que he visto la obra con diferencia. El de Madrid me gustó mucho porque me permitió ver el decorado completo y a los actores decentemente y a nivel de los ojos, no los veía en picado como ayer. Pero una vez has visto el decorado completo lo que importa son los actores y las primeras filas son otro mundo.
Me ha encantado el colorido de todo, sabía que los colores eran muy vivos pero hoy esa viveza se ha multiplicado por 100 viendo los vestidos a dos metros de distancia. Me ha gustado mucho ver detalles que no había apreciado, algo tan grande como una chica asomada a una de las ventanas de las casas del pueblo, ha sido la primera vez que he reparado en esa chica. O detalles tan pequeños como los gestos que hacían los actores, como temblaba la mano de La Bestia al final del Baile esperando que Bella correspondiera o como le brillaban los ojos en la segunda vez que canta “Si no puedo amarla”. Los cambios en el pelo del segundo acto, que desde donde estaba ayer no se apreciaba aunque yo ya sabía de los cambios por lo que había visto en Madrid, pero ayer al único que se lo noté fue a Lumiere. Y las canciones donde salen muchos bailarines son como envolventes. Vale que no se aprecia la coreografía en conjunto como se puede hacer desde arriba pero habiendo tenido yo las dos perspectivas me quedo con la de hoy. Eso si, me preguntaba si ellos también nos ven a nosotros a esas distancias tan cortas porque a mí se me debe poner una cara de idiota durante todo el musical…
También tengo que contar la anécdota de la noche que ha sido la señora super amable, su marido y el que imagino que era su hijo que se han sentado a mi lado. Cuando he llegado yo no había casi nadie aún en la sala, he entrado nada más abrirse las puertas porque me quería sentar después de toda el día de arriba a abajo. Y he estado hablando un poquito con la acomodadora, le he dicho que ya la había visto antes dos veces y que una de esas veces fue ayer, pero que como iba acompañada no había podido elegir los asientos que yo quería en primera fila y me ha dicho “eso es, tú aprovecha y disfruta!”. Así que cuando ha traido a esta familia que veían el musical por primera vez y no sabían si les iba a gustar la chica les ha dicho “preguntadle a esta chica que es la tercera vez que viene a verlo” (en catalán). Así que he estado más de media hora hablando con la señora de musicales y ella me ha contado que había estado muchas veces en Londres y en Nueva York y que yo tenía que ir a ver todo aquello. A todo esto he estado hablando con ella en Valenciano, que no hablaba valenciano desde el instituto y ha llovido mucho desde entonces… así que he pasado un rato agradable antes de la función y durante el descanso.
Y ha empezado de nuevo la magia de verdad…
El libro desde las distancias cortas es una pasada, parece que se pueda coger y todavía no tengo claro que es porque pensaba que era como una proyección pero hoy me ha parecido más una pantalla gigante. Aunque imagino que lo de la proyección es más fácil pero quien sabe.
He entendido por qué hay niños que se asustan con la primera aparición de La Bestia, yo me asusté en Madrid pero ahora ya la esperaba aunque de tan cerca impresiona. El otro día me pasó algo gracioso cuando mi prima de seis años vino a casa y me hizo ponerle los sims, mi fondo de pantalla allí es de La Bella y la Bestia, una foto chulísima de La Bestia arrodillada junto a la rosa y la niña me dijo literalmente: “Isa… ese chico que tienes ahí en la pantalla, no te lo he dicho nunca, pero me da mucho miedo”. Si a una niña de seis años le daba miedo una simple foto de la Bestia, cuando lo ven moverse y especialmente en esa primera aparición no me extraña que algunos se echen a llorar (aunque todos sepamos que La Bestia es adorable debajo de toda esa fachada).
Y hoy, cuando he visto a David aparecer, he vuelto a tener esa sensación de que se mueve a cámara lenta con el añadido de que le veía la cara y la caracterización impresionante que lleva, es que adoro a ese personaje aunque a mi prima de seis años le de miedo.
Después la escena del pueblo ha sido color, color, color, gente apareciendo de todas partes y asomándose a las ventanas, una fuente misteriosa que no recuerdo haber visto en Madrid. Pero todo increíble porque cambia tanto de verles bien las caras a verlos desde lejos que hay que experimentarlo. Bella guapísima, María tiene unos ojos impresionantes y es muy expresiva. Si Julia el año pasado me pareció extraordinaria María me ha gustado todavía más. ¡Y ese vestido azul! Deberían comercializarlo o algo, verlo tan de cerca no ha ayudado a disminuir mi amor por ese vestido y mis ganas de secuestrar al equipo de sastres y cobrarles un vestido de esos como rescate. Y eso que el dorado es una pasada pero esa falda del azul es única.
Y la aparición de Gastón ¡que guapísimo! La ropa de Gastón también es otra de las que más me gustan aunque sea sencilla. Supongo que porque la primera foto que vi del musical cuando empecé a buscar información y posibilidades de ir a verlo fue la de Gastón embutido en el cuero rojo y la tengo grabada, porque parecía que lo habían sacado directamente de la película y me encantó. Y Gastón también cambia muchísimo al verlo tan de cerca, es como una evolución pasa de ser el creido idiota del pueblo al hombre despechado que haría cualquier cosa por vengarse de la chica que lo ha rechazado y sus caras de malo de la canción del asalto al castillo no tienen desperdicio.
Pero a pesar de todo ya sabéis que la Bestia tiene un hueco especial es mi corazoncito porque es completamente adorable y además hoy era David al que espero que le quede Bestia para rato. Me encanta como cambia el personaje poco a poco a lo largo de la historia, como se quita la coraza de “maldad” que tiene encima y hace que te olvides de que en realidad es una Bestia de la que nadie podría enamorarse nunca. Es que es un personaje que inspira mucha ternura y cariño, incluso cuando es “malo”. Además creo que es fácil identificarse con él porque seguro que todos nos hemos sentido “La Bestia” más de una vez en nuestra vida.
Y estaba deseando ver a La Bestia de cerca, porque alucino con la caracterización desde que la vi en fotos y lo difícil que debe ser actuar con todo eso encima. Me ha encantado verle la cara de cerca y sus expresiones, como levantaba el labio superior amenazador o lanzaba miradas que podrían atravesar a cualquiera (tiene unos ojos muy expresivos David), como después eso cambia a pura ternura, la expresión diferente y la mirada, como se enamora de Bella y la deja marchar para que pueda ver a su padre. Tardaré mucho en Olvidar el segundo Si no puedo amarla (y eso que el primero ya ha sido extraordinario) porque ya no ha sido solo esa voz que pone la piel de gallina, es que se podía ver la tristeza y la emoción (los actores son increíbles, no sé como lo consiguen).
A la salida he vuelto a la puerta por donde salen los actores para saludar a David que ha sido tan amable y tan encantador como ya fue en Madrid. Quería esperar que saliera más gente pero casi todos los que habían salido de ver la función se habían ido ya y el miedo a que me comiera un lobo por la calle desierta ha podido más que eso… así que cuando me he despedido de David he empezado mi camino por las solitarias calles de Barcelona hasta encontrar un taxi que me trajera sana y salva al hotel.
Y es hora de ir a dormir porque me quedan ya pocas horas y necesito descansar de este fin de semana, que encima me espera una semana durilla por delante con exámenes y entregas finales!





