Hoy me he encontrado con una compañera de clase que hacía mucho tiempo que no veía, apenas hemos tenido tiempo de hablar porque yo llegaba tarde a clase y ella tenía que irse a coger el metro para volver a casa. Ella termina ya este año y me ha dicho que tenía muchas ganas de acabar y de poder por fin entrar en la sociedad y dejar atrás la vida de estudiante.
Y entonces he caido en la cuenta… ¿yo todavía no he entrado en la sociedad? Dejé atrás mi vida de estudiante durante un par de años y quitando esos dos años que solo estuve trabajando (y la verdad… pensé que no volvería a estudiar nunca más y que sería un fracaso toda mi vida) el resto del tiempo he estado estudiando con más o menos éxito.
¿Y cuando termine? Este año miraba los créditos que me quedan para terminar la carrera y tener el título y me daba una especie de vértigo y hoy esa sensación ha vuelto. También vuelvo a lo que comentaba hace un mes, que todo lo que me gustaba de la carrera, a excepción de fotografía que creo que seguirá siendo misión imposible hasta que la pongan por las tardes, ya lo he hecho o lo estoy haciendo. Quedan muy poquitas asignaturas de las que realmente quiero hacer, el resto serán de relleno y de las que no tengo ningunas ganas. Pero volvemos a lo que me está atormentando un poquito desde el pasado julio, que llevo mucho tiempo y mucho dinero invertido en esto como para dejarlo de lado ahora que no queda “nada” para terminar. Tengo que demostrarme a mí misma que soy capaz de terminarlo aunque cada día que pasa creo que me va a servir para menos cosas.
Porque cada día que pasa tengo más claro que es lo que quiero hacer y no sé si este es el camino correcto para hacerlo. No es que no me guste lo que hago en la carrera (quitando escultura) pero yo no estoy allí porque tenga aspiraciones de que me cuelguen un cuadro en una galería. La mayoría del tiempo no entiendo de qué hablan los proyectos de artistas que circulan por allí, creo que ni siquiera ellos mismos se entienden pero se dan la razón por no quedar mal.
A veces me parece que lo único que existe o lo único que se supone que merece la pena hacer son las cosas relacionadas con escultura, porque se prestan mucho a idas de olla monumentales y a montar numeritos y grandes instalaciones que se supone harán pensar a los que las vean. O ni siquiera eso… les provocarán cualquier cosa (aunque esa cosa sea asquito y ganas de salir corriendo como a mí). Y a mí eso no me va nada, no debo tener alma de artista o al menos no de ese tipo de artista.
Ya dije una vez que yo las cosas que pinto me imagino como quedarán en el comedor de mi casa y no en las paredes de alguna galería importante. Y realmente si tengo que pintar lo hago casi por obligación, no tanto como escultura porque me divierte más, pero tampoco me pongo a pintar en mi tiempo libre.
A veces si que dibujo pero cada vez menos y prácticamente todo lo que he dibujo en el último año han sido planos para rodajes que no hemos hecho. Seguro que si los buscase todos y consiguiera darles un sentido en conjunto podríamos sacar como mínimo un corto. Algunos de ellos si tenían una pequeña historia detrás, aunque la mayoría eran escenitas que podrían formar parte de un corto o una película en la que se suponía se iba a utilizar determinado tipo de plano, movimiento de cámara, iluminación… al final como tuvimos tanta colaboración por parte de los compañeros el 90% de aquello se quedó en el tintero y solo conseguimos grabar una cosa y mal (aunque lo fácil que fue de montar aquel fragmento porque estaba todo bien pensado…).
Y es lo que quiero hacer y lo que me gusta. Me gusta estar detrás de la cámara cuando tengo a gente dispuesta a trabajar delante y no solo vienen a aprovecharse del trabajo ajeno. Y todavía me quedan dos años para terminar con todo esto y poder “entrar en la sociedad” y no quiero esperar dos años, quiero hacerlo ahora. ¿De qué me van a servir dos años en los que tengo que acabar las asignaturas de proyectos y alguna optativa que no me interesa?
A veces pienso que tendría que irme a Madrid, a la escuela de cine y estudiar allí lo que quiero estudiar, fotografía incluída. Pero es tan, tan caro y tan poco inmediato que creo que en un año estaría en las mismas.
La paciencia no es una de mis virtudes, sé que las cosas requieren su tiempo pero cuando es demasiado tiempo me agobio. Antes no me pasaba, cuando estudiaba informática y perdía el tiempo en la cafetería y de fiesta en fiesta. Me daba todo igual y lo único que quería era divertirme. En el fondo sabía que algún día me arrepentiría de todo aquello pero lo único que pensaba entonces era “que me quiten lo bailao”.
Y supongo que es lo que me queda, porque no me puedo estar arrepintiendo toda la vida de las malas decisiones que tomé en el pasado, estudiar informática la primera ¿qué hacía yo allí aparte de perder el tiempo? Si tuviese que volver al día que me dieron mi papelito de notas de selectividad las decisiones que tomaría serían muy diferentes.
Pero si empiezo a tener claro lo que quiero ahora, con 30, ¿cómo iba a tener claro lo que quería a los 18? No sé como están ahora las cosas en los institutos, pero hace 12 años la orientación que te daban de cara a la universidad era nula. Lo mejor que me dijo la estúpida de la psicóloga cuando le dije que quería estudiar bellas artes fue “bellas artes? los artistas se mueren de hambre”. Y ahí acabo con mis ilusiones de hacer algo artístico, así que terminé de fiesta en fiesta mientras hacía como que estudiaba informática. Y en realidad bellas artes nunca fue mi primera opción, la primera era comunicación audiovisual, pero ese 9.8 que hacía falta entonces para entrar era bastante imposible (me quedé dos veces en lista de espera, una en el puesto 1200 y otra en el 900 y pico).
Y no es que no me guste Bellas artes, solo que creo que es una carrera con la que te puedes desilusionar fácilmente. Especialmente si los que hacen los horarios solo piensan en los que pueden ir a clase por la mañana. Yo he estado arrastrando la escultura durante cuatro años, fue un subidón cuando me la quité de encima en septiembre pero han sido tres años en los que podría haber ocupado esas seis horas semanales en otra cosa y no en esa asignatura de mierda. Quizá si esa asignatura no se me hubiera atragantado vería la carrera como un camino de rosas y estaría super feliz de la muerte y a punto de terminar, viendo el master mucho más cercano.
Pero así la veo como una de esas escaleras a las que no le ves el final y que parece que se dirigen hacia ninguna parte. Nuestro sistema universitario es la peste por la forma en la que te hace perder el tiempo si eres un indeciso como yo. No sé si esto cambiará en algo con el nuevo plan de estudios (que no creo) pero deberían pensar en una forma de que no perdieses tiempo y dinero, porque a los 18 años creo que pocas personas salen preparadas del instituto sabiendo lo que quieren hacer con su vida.
En el mejor de los casos se meterán a una carrera que conseguirán terminar pero que a lo mejor después de cinco años se dan cuenta de que no ha sido una buena elección. Aunque admiro a esa gente que, sin gustarle lo que está haciendo, es capaz de no abandonar y llegar hasta el final. Porque lo fácil es rendirse y no continuar… aunque tampoco es tan fácil, yo lo pasé muy mal cuando decidí que la informática y yo no éramos compatibles, llevaba ya mucho tiempo invertido y el dinero de mis padres (que al menos bbaa me lo pago yo) y no quería decepcionar a todo el mundo. Así que los últimos meses estuve más por ellos que por mí, cuando en realidad tampoco era algo tan importante porque ellos preferían que yo estuviese bien y no perdiendo el tiempo a lo tonto.
Cuando tengo la cabeza hecha un lio y me da por escribir estos tochos incoherentes y no debería hacerlo, debería irme directamente a la cama. Aunque quizá mañana vuelva a leerme y saque algo en claro de esto.