Y no me quedo con el nombre…
Esta tarde he estado en la charla del fotógrafo en la facultad, no soy capaz de quedarme con el nombre de ese hombre, es francés y lleva haciendo fotos desde 1967.
Ha sido bastante interesante, sobre todo ver como tenía una cámara del año de la pera con un 50mm y solo utilizaba eso, él decía que lo digital le daba miedo, no que estuviera en contra, pero llevaba demasiados años tirando en carrete y lo digital le parecía complicado y muy caro (por la parte informática básicamente). También me ha encantado la parte de lo que él llamaba “máquinas de juguete” que eran cámaras de plástico de lo más cutre del mundo, con esas cámaras decía que le gustaba hacer cosas rápidas y fáciles y además usar impresiones baratas y rápidas de las cadenas de revelado, que no se molestaba en usar papeles buenos y todo eso en ese tipo de fotos.
Nos ha dicho que él hacía las cosas que a él le gustaban y no pensaba en lo que podría gustar a los demás, que él hacía fotos para él porque se veía poseído por la cámara. También nos ha hablado de los problemas que se tenían últimamente siendo fotógrafo, que había gente que les miraba mal, que antes eso no era así, siempre eran bien recibidos en cualquier parte pero que ahora las cosas habían cambiado mucho (había otros tres fotógrafos famosos en la charla y decían lo mismo), que sacar la cámara ahora podía ser hasta peligroso dependiendo de donde estuvieras.
Que no nos dejaramos llevar por las modas y que hicieramos aquello con lo que nosotros nos sintieramos a gusto.
La verdad es que me ha parecido un hombre muy interesante y además no le gustaba que le dijeran que era un gran fotógrafo, no iba de “super artista de la muerte no me respiréis encima por si me contamináis”, era un hombre sencillo dispuesto a compartir lo que sabía, aunque él mismo no sabía explicar lo que era una buena foto, igual que no podía explicar lo que era un buen cuadro.
Yo creo que este señor debería ir a darle clases a algún que otro profesor mio… de cierta asignatura que no aguanto demasiado… pero bueno, prefiero no acordarme de ellos ni del pastón que me cuesta este año la puñetera asignatura.
Para terminar ha dicho algo con lo que yo no podría estar más de acuerdo, ha dicho que se debería incluir una asignatura de arte desde el colegio, igual que nos ponen gimnasia algo relacionado con el arte para que desde esa edad se pudiera empezar a experimentar y saber si es por ahí por donde queremos llevar nuestras vidas en el futuro.
Recuerdo que cuando estaba en el colegio teníamos una mierda llamada Pretecnología en la que nos comprabamos un maletín con cuatro trabajos estúpidos de corta y pega, de maderitas y pegamentos que era lo puñetero peor. Como complemento a esos trabajos que no nos podían durar todo el curso teníamos también un libro de copiar dibujos muy feos, muchos de ellos en cuadrícula, otros con la hoja en blanco, en otros daban una parte dibujada…
Creo que esa asignatura solo la hice en sexto, séptimo y octavo, antes de eso no tenía nada relacionado con el dibujo o algo medianamente artístico (aunque las maquetas cutres del corta y pega tampoco eran gran cosa), en cambio desde primero de egb estuve haciendo religión y gimnasia… cosas que tenía atravesadas.
En el instituto aquello se acabó, tuvimos en primero algo de dibujo que básicamente era perspectiva, dibujar paralelas con escuadra y cosas así, nada de artístico y luego en COU si cogías la opcional de dibujo técnico hacíamos una semana de supuesto artístico que era más bien hacer lo que nos diera la gana para desestresarnos de tanta cuadrícula. En cambio se mantenía gimnasia y religión/ética hasta tercero de bup… la ética acompañada de la filosofía en tercero y en cou la filosofía sola (aunque no estaba mal, pero según el profe que te tocara podía llegar a ser una tortura).
Yo siempre eché de menos algo que me dejara explotar lo que a mí me gustaba hacer desde siempre, y sobre todo que no hubiese gente que te dijera que lo que querías hacer no era una “carrera de provecho” y que te fueses a algo con futuro, pero ese es otro tema del que ya me he quejado demasiadas veces.




