¡Que sorpresa! No he sido capaz de pasar de 47 minutos de película y solo porque quería ver a Nicole Kidman (que por cierto en la primera hora no sale más que en foto, hasta estoy dudando de que llegue a aparecer en algún momento).
Es tan horrible como Chicago… no sé si peor porque de Chicago no he conseguido pasar nunca de la primera ¿media hora? En cuanto están en la carcel y empieza a cantar Queen Latifah, hasta ahí llego no consigo pasar de esa escena, es horrible y no engancha nada, como esta. Aquí la hubiese quitado en cuanto sale Penélope Cruz cantando su canción en medio de las cortinas (que además en la primera hora no vuelve a salir más… no sé si saldrá en la segunda hora porque no he aguantado pero ¿nominación al óscar por cinco malos minutos? flipo), pero quería ver a Nicole Kidman y no la he visto después de todo.
Me enteré de que estaban haciendo esta película hace meses, porque me encanta Nicole Kidman y tenía muchas ganas de verla cantar de nuevo. Pero cuando hace no tanto supe que era el mismo director de Chicago ya me esperaba que fuese una cagada monumental y no me he equivocado, que horror…
Es que es esa mezcla extraña que hace entre cine y teatro que no me gusta, no se integra y me da igual que la imaginación del personaje sean las canciones, queda fatal y hay muchas cosas absurdas que no se entienden solo en los primeros 50 minutos. A lo mejor en teatro queda muy chulo (espero que Chicago haga gira y pare en Valencia) pero en película queda horrible, porque es como si cogieran a todos los personajes, los metieran en un plató lleno de luces y empezasen a grabarlos mientras miran ¿al público? A mí me saca completamente de la película, me sacó en Chicago y me saca en esto. El teatro es teatro y el cine es cine, si quieres llevar el cine al teatro haces la versión de Broadway de Jesucristo Superstar rodada en un plató de la twenty, pero no se te ocurra después llamar a eso película sino “versión de Broadway rodada en estudio”.
Y tampoco es que el director no sepa hacer cine porque dirigió Memorias de una Geisha y está muy bien, un poco lenta pero es preciosa y recrearon todo el barrio aquel de Kyoto y la fotografía es una pasada. Pero bueno son tres películas y dos son musicales infumables así que a lo mejor lo de Memorias de una Geisha fue suerte pura o que muy malo había que ser para que esa película quedase mal con todo lo que tenía detrás.
Claro que recuerdo que cuando estrenaron Chicago la nominaron a algún que otro óscar y todo el mundo me decía “es maravillosa la tienes que ver” y yo, por supuesto, quería verla, tardé en hacerlo porque no había forma de que estuviera libre en el videoclub y me alegro de que su precio en dvd fuese desorbitado porque si la hubiese comprado ya estaría debajo de la pata del sofá o algo así (o en la basura, haciendo compañía al codigo da vinci).
Hay mil musicales que demuestran que los musicales pueden hacerse bien, que te los crees a pesar de que canten y que son películas, no híbridos extraños. Porque creo que un musical, aunque se saque de un gran éxito de broadway, debe tener su identidad propia, no ser una especie de recreación rara del teatro, porque para eso está el teatro y el cine nunca lo va a superar.
Además las interpretaciones me han parecido bastante malas, especialmente la del protagonista, es que no me lo creía ni aunque lo intentara, no me creía a nadie…
¿Entonces que tiene esta peli? Un montón de actrices del momento embutidas en lencería con unos bailes bastante vulgares para mi gusto…
Creo que Rob Marshall nunca saldrá de mi lista negra de directores de musicales… debería aprender de Julie Taymor o de Tim Burton o directamente retirarse y dejar de masacrar musicales de broadway con películas así.