Otra tarde perdida
¿Por qué no sirvo para apropiarme de lo ajeno? Estaba en clase, viendo esas estanterías donde cuatro pastillas de barro se amontonaban sin que nadie les estuviera haciendo mucho caso, miraba mi cuarto de pastilla de barro y todo lo que me quedaba por hacer, pensaba en las veces que he vuelto yo a la maravillosa y enriquecedora clase de escultura y me he encontrado con que me habían robado la pastilla de barro y me daban ganas de apropiarme de lo ajeno.
Pero se ve que para eso hay que nacer y yo no he nacido para robar pastillas de barro de las estanterías. Y eso que me parecía que los compañeros, por llamarles algo, que llenaban sus estanterías de pastillas de repuesto eran unos insolidarios que habían acaparado todo el stock de la tienda en menos de una semana.
El lunes de la semana pasada yo compré la última pastilla de barro de la tienda, el jueves fue la huelga y me imagino que el lunes de esta semana, que yo estuve enferma, habrían vuelto a reponer porque mucha gente de clase que la semana pasada se quedó sin poder continuar llevaba el trabajo ya avanzado. Hoy no he tenido suerte y no he podido comprar la última pastilla de barro de la tienda porque no quedaban, en cambio había gente con las estanterías llenas de pastillas de repuesto.
Y me parece bastante mal que acaparen de esa manera y tendría que haber tenido las narices de adueñarme de una de ellas temporalmente, hasta poder comprar dos más el lunes y devolver aquella de la que me había apropiado.
Pero no podía evitar acordarme de las veces que he llegado a esa estupenda y motivadora clase de escultura y me había encontrado con la estantería vacía, con que algún aprovechado se había llevado mi pastilla de barro y me había tocado ir a comprar otra. Así que, aunque la hubiera devuelto el lunes ¿qué pasa si la persona a la que le saqueo la estantería la necesita mañana? hasta el lunes no vuelven a traer y se hubiera quedado igual que me he quedado yo hoy.
Total que he llegado a las tres y a las cinco ya estaba camino al metro para volver a casa. Porque para la segunda clase, volumen, necesitaba no sé que tipo de cera que no vendían en la tienda y a por la que debería haber ido el fin de semana pasado a una tienda del centro que no sé ni donde está (confiaba en que también tuvieran en nuestra tienda). Así que este sábado debo acordarme de ir a buscarla y de conseguir ese tipo de cera con la que vamos a hacer a los compañeros de los muñequitos de color verde.
En cosas como esta se nota lo bien que me llevo con escultura, a veces pienso que no terminaré la carrera por culpa de las dos troncales de escultura de primero y segundo, mi primer contacto con escultura de segundo no puedo decir que esté siendo bueno… pero bueno lo que cuenta es junio y espero dejar de estar peleada con esta maravillosa y enriquecedora asignatura para entonces.

Una gran victoria para la ética.